Los biocombustibles convencionales como el etanol y el biodiésel proceden habitualmente del maíz, la caña de azúcar, la remolacha, el trigo o semillas oleaginosas. .
Actualmente los investigadores y los agricultores tienen como objetivo identificar y desarrollar cultivos específicamente mejorados para biocombustibles, incluidos cultivos no comestibles y hierba de crecimiento rápido, cultivadas especialmente para combustibles y labradas de forma sostenible. Posteriormente los cultivos son recogidos y procesados para convertirlos en biocombustibles. .
Los investigadores están desarrollando nuevos procesos tecnológicos para utilizar nuevas materias primas y producir moléculas mejoradas para la creación de biocombustibles.
sábado, 2 de mayo de 2009
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